Autor: Miguel Miranda Rodríguez
La
evaluación diagnóstica tiene carácter preventivo y transformador, ya que
permite conocer el nivel de logro de adquisición de las competencias,
potencialidades y posibles dificultades que presentan los estudiantes cuando
está por iniciar una etapa de formación, para que los docentes establezcan
metas y acciones pedagógicas de manera oportuna.
1.
AYUDA A REFLEXIONAR SOBRE SU PRÁCTICA
La
evaluación diagnóstica ayuda al docente a reflexionar sobre su propia práctica
a la luz de los resultados de los estudiantes, y le brinda la posibilidad de
que se pregunte: “¿Cuál va a ser mi aporte para el desarrollo de sus
competencias? ¿Qué tengo que hacer para que aprendan? ¿Cómo lo voy a
realizar?”. Según Piñeros, la evaluación diagnóstica “es una herramienta para
evaluar su práctica pedagógica; la pregunta básica que debe resolver el docente
es ‘¿cómo hago para ser cada día mejor, con base en los resultados?’”. Es
decir, el docente tiene la posibilidad de reinventarse permanentemente, ya que
los resultados de la evaluación diagnóstica son suyos. Toda evaluación es una
“celebración”, y la evaluación diagnóstica es una oportunidad para que el
docente reflexione sobre sus programaciones y actividades de aula: su práctica,
para que pueda replantear y reforzar sus metodologías, y así generar
aprendizajes en profundidad, más significativos y mejor asimilados.
2.
PERMITE ADECUAR LA ENSEÑANZA
Con
la información de las evaluaciones diagnósticas, el docente tiene la
oportunidad de modificar, adaptar y contextualizar su enseñanza de acuerdo con
las necesidades de aprendizaje de los estudiantes, de tal manera que pueda
atender las diferencias identificadas de forma organizada, con metas de corto y
de largo plazo bien definidas que respondan a lo identificado en todo el grupo
y también de modo individual. Para ello, el docente tiene que adecuar sus
propuestas de aprendizaje y plantear variadas actividades que sean
significativas para el estudiante y le permitan desarrollar, mejorar y
potenciar sus habilidades, conocimientos y actitudes.
3.
GENERA CRITERIOS PARA ACTUAR DE MANERA OPORTUNA
La
evaluación diagnóstica permite al docente identificar de forma precisa los
niveles de logro de los estudiantes de acuerdo con el criterio que establezca,
pudiendo ser en cuanto a los estándares de aprendizaje, los niveles de
desarrollo evolutivo y del pensamiento, o la maduración cerebral, entre otros
criterios bien definidos. Ello va a permitir planificar actividades de
aprendizaje, articular acciones entre docentes, proponer actividades
focalizadas de manera inmediata, generar espacios de acompañamiento, realizar
derivaciones, trabajar con familias e implementar acciones institucionales para
atender de forma oportuna y organizada a los estudiantes.
4.
OPTIMIZA EL ACOMPAÑAMIENTO Y LA RETROALIMENTACIÓN PERSONALIZADA
La
evaluación diagnóstica describe el nivel de logro de cada estudiante en
particular, sus potencialidades y también las oportunidades de mejora, con lo
que el docente podrá establecer mecanismos de acompañamiento personalizado y
retroalimentación específica: Esto permitirá a cada estudiante construir sus
propias metas de aprendizaje y al docente plantear una intervención planificada
y personalizada por cada estudiante.
5.
ESTABLECE UN MARCO DE REFERENCIA
Para
el docente es importante poner en evidencia los logros que se va obteniendo al
presentar sus actividades pedagógicas, en el desarrollo de las sesiones, en sus
interacciones y en todo el trabajo que realiza. Dichas acciones inciden
directamente sobre los logros de aprendizaje de los estudiantes (Informe
McKinsey). Una buena evaluación diagnóstica permitirá al docente establecer una
línea de base de los niveles de logro con los cuales se está iniciando un
periodo de formación, para luego compararlos con los logros al finalizar dicho
periodo. Esto evidenciará con mucha claridad los avances, estancamientos o
brechas de aprendizaje en los estudiantes, que podrán ser retomados y evaluados
al plantear el siguiente periodo de formación.
La
evaluación diagnóstica es un proceso cíclico de mucho diálogo y reflexión entre
todos los agentes educativos ante los resultados obtenidos, principalmente para
los docentes.
“Lo que no se evalúa se devalúa,
pero lo que se evalúa mal se deteriora”
Ángel Gabilondo